24 de agosto de 2007

Crónica de Cuba...



Viajé a Cuba en Febrero de 2005 con el objetivo de sacar fotos y obvio conocer por dentro la tierra que defendió tanto el Che Guevara. Ojala hubiera escrito en ese momento las sensaciones que sentí, no es lo mismo escribir esas líneas ahora. No obstante, algunas veces a través de mis fotos esos sentimientos afloran.
Salí de sunny Sydney con sentimientos encontrados. Por un lado con alegría, con mucha adrenalina de la aventura que estaba por vivir, pero por el otro lado, con el corazón roto. La verdad, no pensé que iba a ser tan duro dejar Oz, pero lo fue.

Luego de un largo viaje hasta Los Angeles, que incluyó una visita express al Museo Getty, pasando por Costa Rica donde me mojé de pies a cabeza en el río Pacauré haciendo rafting (mejor experiencia lejos), llegué al aeropuerto internacional José Martí. Luego de planear el viaje por casi dos años, por fin pisé La Habana.
La isla me recibió con el cielo gris. Asustaba la tormenta que se venía, pero apenas fue una suave llovizna; tormenta tropical supongo.


Al salir del aeropuerto me sorprendió la cantidad de autos último modelo que circulaban. ¿Donde estaban esos autos americanos de los 50´ que tanto había visto en fotos y películas? El chofer que me llevó a la casa particular en centro Habana donde me iba a hospedar me explicó que el gobierno de Fidel Castro tiene acuerdos comerciales con ciertos países para importar estos autos. Obviamente, sólo llegan a disfrutar estos 0 km gente del gobierno y, por supuesto, los taxis último modelo controlados por Castro.
La mayoría de los pobres cubanos, digo pobres porque viven bajo un régimen autoritario que quiere implementar la igualdad entre sus ciudadanos y en muchos casos esa igualdad no existe, se transporta en autos que se caen a pedazos y en los camellos atestado de pasajeros (colectivos sólo para cubanos: la parte delantera es una caja de camión y la de atrás es tipo un tráiler largo cerrado). Viajan mucho peor que la gente que toma un subte en Capital Federal en hora pico a las 6.00 de la tarde!

Toqué timbre en la casa particular donde había hecho reserva y me atendió por el balcón la mucama del lugar. ¿Mucamas en Cuba?. Por suerte me esperaba una pieza prolija y una familia muy atenta que me iba a albergar por los próximos días.
Antes de viajar a Cuba, leí de pi a pa el Lonely Planet, estaba bien al tanto de todo. Por eso me sorprendió cuando la familia de la casa particular se sentó esa tarde a mirar en directo una novela de un canal de Miami, ¿what the f...?, pensé! ¿Un canal norteamericano en Cuba?

El dueño de la casa particular no se encontraba porque había viajado a Canadá para visitar a su hija mayor que estaba por tener familia. Había salido con un permiso especial según me contó mas tarde la esposa.
Entre charla y charla con la señora de la casa (olvidé el nombre), me contó que el marido hablaba ruso. Años atrás había sido intérprete y según deduje, había trabajado para el gobierno cubano.
Si pensé...volví a caer en la triste realidad latinoamericana donde existen los acomodos de todo tipo para gente que tiene llegada al poder. Después de vivir tantos años en un país del primer mundo donde los acomodos no son tan visibles a los ojos, me sorprendieron la mucama, el canal de Miami en una casa común y corriente de La Habana y el viaje con permiso a Canadá.
Pensar que a unas pocas cuadras de allí, había gente que estaba haciendo cola de más de una cuadra para comprar un cacho de pan que era para lo único que les alcanzaba.


Esa misma tarde de cielo gris, agarré mi Nikon y unos cuantos rollos de film y partí!, comenzaba mi aventura fotográfica. Cuba es un paraíso para los fotógrafos, en cada esquina hay fotos para hacer, existen millones de "momentos" para fotografiar.

A diferencia de los camellos, existen las guaguas para que los turistas recorran la ciudad (colectivos comunes). Mi intención era recorrer la ciudad a pie, y así fue, gasté las suelas de mis zapatos!

Entre la comida que no me cayó muy bien y las largas caminatas que hice, bajé unos cuantos kilos (que enseguida recuperé con la comida casera de mi vieja en Argentina). Es por eso que no pude disfrutar de un mojito en el Bar "La Bodeguita del Medio", que solía frecuentar el escritor Ernest Hemingway.

Lo primero que conocí fue Centro Habana en las inmediaciones del Capitolio . En la esquina cruzando el Capitolio hay un largo edificio verde que me encantó. Cerquita de allí está La Habana Vieja, es un barrio totalmente distinto al resto de la ciudad. Uno, porque está todo bien cuidado y arreglado ya que es la parte más vieja y turística y dos por el colorido de las casas que van desde un rosa viejo, a un verde turquesa, amarillo y unos cuantos colores más; colores que faltan en el resto de la ciudad.

Hablando de colores, una de mis fotos favoritas que saqué es la de un señor pintando su auto antiguo con una lata de pintura verde común. Así nomás el tipo, mojaba el trapito que tenia en la lata de pintura y se lo pasaba al capó.
Una de las cosas que más disfruté de Cuba es el buen humor de su gente, siempre tenían una sonrisa para compartir. Música se escucha por donde camines, desde las ventanas o puertas abiertas o con el grabador en la calle, regatón y hasta algo de los hermanos argentinos Pimpinela sonaba.

De La Habana partí en colectivo para Santa Clara, ciudad emblemática si las hay ya que allí descansan los restos del Che Guevara y donde dirigió su más importante operación militar en la isla. Acá también me hospedé en una casa particular, demás está decir el buen trato que recibí por parte de la familia.
Apenas llegué a Santa Clara dejé el bolso y fui caminando hasta la Plaza de la Revolución Ernesto "Che" Guevara, donde está el mausoleo con los restos del guerrillero. El museo en la plaza es muy interesante pero no tiene más que eso. En si, no hay mucho más para hacer en Santa Clara.

En mi segundo día tomé un taxi y fui hasta Caibarién para disfrutar un poco del día de sol al lado del mar y a la vuelta paré un rato en el pueblito de Remedios. Caminé unas cuantas manzanas para sacar fotos.
En el camino regreso a Santa Clara, el señor taxista quiso emular al piloto alemán Schumacher, le metió pata al acelerador dejando en el camino una gallina menos en la ruta; seguramente esa noche seria la cena de algún cubano con hambre.
Otras que pasan hambre son las solitarias vacas cubanas, muchas no hay y las pocas que andan dando vuelta por ahí, están tan flacas que a 5 kilómetros de distancia se distinguen sus costillas. Mucha carne no se come en Cuba y según el taxista es porque se exporta. Por las pocas vacas que vi, mucha carne no tienen para exportar!

Al siguiente día fui hasta Cayo Las Brujas en taxi el cual compartí con otra pareja. Sólo extranjeros tienen acceso a este pedazo de paraíso en la isla. A los cubanos no se les permite disfrutar de las aguas turquesas de este lugar. Me pareció una ironía que no tengan acceso a ciertas partes de la isla, hasta eso les quitó Fidel.
No hacia mucho calor pero igual me metí al mar ya que el agua estaba templada, nada que ver con las frías aguas de Sydney.

Mi próxima parada fue Trinidad, ciudad Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Demás está decir lo hermosa que es: las casas tienen una arquitectura colonial con calles angostitas de adoquines parecidas a las calles de San Telmo en Buenos Aires. La ciudad parece detenida en el tiempo. Tiene una muy buena feria de artesanos donde se puede comprar artesanías a muy buen precio.

No me quedé mucho tiempo en Trinidad, ya tenía ganas de tomar el primer avión y aterrizar en Argentina.

La última noche en La Habana fui a cenar al barrio chino. Tenía intenciones de comer un buen plato de pasta y me dijeron que ahí había un par de restaurantes italianos. Pedí spaghetti con tuco pero terminé comiendo fideos de arroz de los que se usan para hacer el wok con vegetales, que encima venia con una salsa de tomate directamente de lata sin gusto. No era ni un plato asiático ni italiano, invento cubano quizás. Cuba ciertamente no se destaca en el arte culinario.

Home sweet home...
Después de unas intensas semanas en la isla del Che, arribé en Ezeiza y me fui derechito a Retiro para tomar el primer colectivo a Venado.
Si bien disfruté el viaje, Cuba me dejó un sabor algo agridulce. No se si fue porque no era el momento adecuado emocionalmente para hacer un viaje sola o si me afectó el hecho de que sus habitantes tengan que vivir encerrados en la isla sin opción a otra vida; privados de la libertad de elegir. Tal vez fue un mix de los dos.
Será que mi alma disfruta de la libertad de expresión, opciones y de viajar sin restricciones.
Quise conocer Cuba antes que Fidel diga adiós...objetivo cumplido. Seguro voy a volver, espero que en esa oportunidad sea en una Cuba más libre.

Texto y fotos Katherine Gallo


1 de agosto de 2007

Random thoughts...

Haciendo zapping recién, porque no encontraba nada interesante para mirar en la tele, paré un segundo en el programa América 24 donde el periodista Gustavo Sierra (que escribe para el diario Clarin) estaba hablando sobre un candidato a presidente en especial que va a participar en las próximas elecciones de los Estados Unidos. Una frase que dijo me dejó pasmada.
Sierra estaba hablando sobre el candidato demócrata Barack Obama. Comentaba sobre la poca experiencia sobre temas internacionales que tiene este político.
Lo que me sorprendió es la manera en que Sierra se referió para identificar a este candidato. Dijo:"Obama, el candidato demócrata negro de estas elecciones...". El candidato demócrata "negro"?, hace falta agregar "negro"?.
Sinceramente quedé con la boca abierta.
Sierra al nombrar a Hillary Clinton no dijo "la candidata blanca", simplemente dijo "Hillary Clinton".
Una de las principales reglas del periodismo es tener especial cuidado en la forma en que decimos y escribimos las cosas. Mas aún, en la manera en que nos referimos a alguien. Es más, no hace falta estudiar periodismo para saber esto, es simplemente tener criterio.
Referirse a alguien por su color de piel, rasgos físicos, sexualidad para destacarlas del montón es pésimo. Peor alguien que está frente a una audiencia, dando las noticias cuando miles de personas están mirando.

30 de julio de 2007

Fotos de Sydney...







Estas son un par de fotos que saqué en Sydney. Son film revelados en un B&W lab por mi (no están escaneadas, les saqué una foto con la digi cam para poder colgar acá). Son de Coogee beach, The Rocks y Newton.

23 de julio de 2007

Acá vamos...

Hola a todos,
Bueno por fin me pude sentar y crear este blog tan espera por mi hermana y por mi!
Bienvenidos a los que llegaron hasta acá para ver de que se trata. Quiero anticiparme y decirles "gracias" por tomarse el tiempo!!!

Básicamente quiero colgar y compartir con ustedes notas, trabajos prácticos que estuve, estoy y estaré escribiendo para TEA y alguna que otra ocurrencia & thoughts!.
Obviamente también van a encontrar en este rincón fotos de mi autoria. Como dijo el genial maestro Henri Cartier-Bresson: "La cámara es la prolongación de mi ojo".
Disfruten de este espacio y espero sus comentarios!
Hasta siempre...
Kathy

Nieve en Venado!



Un 9 de julio distinto...vista desde el patio de mi casa y del frente.

Atardeceres



Dani Zurita...la primera foto la sacó Debby, es un atardecer de Salta. La segunda un atardecer entre edificios de Buenos Aires.



Cachorritos de Lola



Pidiendo comida!. En la derecha está flaqui...siempre llegaba tarde para comer!

22 de julio de 2007

Curiosidades por Internet...

Secretos publicados online

Los secretos no se cuentan, a lo sumo se comparten con unas pocas personas de confianza. Pero a veces ni siquiera podemos compartirlos. Y es cuando sabemos que no los podemos contar que queremos que el mundo se entere, que queremos sacarlos de nuestro pecho, desahogarnos. Entonces, ¿que hacemos?…


Existe un blog donde miles de cibernautas encontraron la solución para sacarse los secretos angustiantes de adentro y compartirlos con milllones y millones de desconocidos, personas que por accidente, curiosidad, recomendación -o vaya uno a saber cómo-, encontraron
postsecret

Todos los domingos Frank Warren, autor y dueño del blog, sube postales que gente anónima le envía a su casa en Maryland, Estados Unidos. Son mensajes hechas a mano y con mucha creatividad- pueden estar hechos sobre carton, fotos, recortes de revista, entre otros-, que revelan los secretos más íntimos de gente anónima que prefiere compartirlos con extraños online.

Warren escribe en su página que “Postsecrets es un proyecto de arte comunitario continuo, donde cualquier persona envia anónimamente sus secretos sobre la cara de una postal hecha artesanalmente”. Cada secreto puede contener una esperanza, un arrepentimiento, fantasias, creencias, confesiones, deseos eróticos, traiciones, humillaciones o agradecimientos. Se puede revelar cualquier secreto con tal de que sea verdadero y no haberlo compartido antes con nadie; con la condición de que sean cortos- cuanto más corto, mejor-, escritos en letra clara y, lo más importante, que sean creativos.

Muchas personas encuentran en esta página secretos que les tocan de cerca porque están viviendo o pasando por la misma situación que el mensajero anónimo, alguien que tuvo el coraje que ellos no tuvieron para decirlo. Se pueden identificar por ejemplo con la persona que escribió “cada vez que teníamos sexo me acordaba de la ropa que tenía que lavar. Sí, eras así de malo”. O con aquella que contó que “aveces cuando estoy sola y aburrida, me emborracho enfrente del televisor”. “Hago ‘turbulencias’ en mi avión para los pasajeros que se paran cuando está prendida la señal de ajustarse el cinturón”, contó tal vez el piloto que te llevó la última vez que volaste.

Tal fue el éxito alcanzado del blog, que Warren editó tres libros de secretos revelados, y en reiteradas oportunidades dio conferencias y seminarios en distintas universidades de los Estados Unidos. Como muchos de los secretos pueden ser un tanto traumáticos para el que los escribe, Postsecrets publica número de teléfono de la asociación National Hopeline Network para que personas que necesiten hablar con alguien al respecto lo puedan hacer. Al final de la página se puede leer el mensaje de agradecimiento de Casie, que llamó al teléfono después de verlo en uno de los libros de Warren.

Para reír, llorar, para una mesa de café o como soporte emocional, Postsecrets- página Web y libros- funciona de acuerdo a las necesidades de quien manda sus secretos y de quien los lee. Ahora los secretos más íntimos son leídos por millones y millones de desconocidos, son secretos publicados. Secretos revelados al mundo entero.
Por Katherine Gallo - Junio 2007

Crítica de "Golpenado las puertas de la T.V"

Cruzar el umbral: de espectador a fanático de la t.v.

“A todos los une un comienzo compartido: haber sido espectadores, mirar y admirar, obsesionarse con forzar una cerradura , entender profundamente que entre su catálogo de vida extravagantes y la decisión que tomaron, se extiende un límite sutil y borroso: estar adentro o quedarse afuera”, esta es una opinión de Julián Gorodischer, autor de Golpeando las puertas de la t.v, que define su punto de vista de lo que significa cruzar el umbral del espectador común y volverse un fan de un programa de televisión, de artistas musicales y del espectáculo, los que sueñan con formar parte de ella.


Gorodischer cruzó ese umbral para poder experimentar desde adentro, lo que viven y sienten los protagonistas de este libro: los fanáticos de personajes de la t.v. “Es la aberración de querer pasar al otro lado, ese momento que nunca debería llegar si uno decide pertenecer a la casta del fan. Este sistema es el de la inmovilidad de clases, es la estanca división entre gente que mira y gente para mirar, y yo, en el ingreso, decidí ponerme a mirar como ellas”, puntualiza.

El autor carga con un trauma infantil causado por unas simples palabras dichas por su madre, “tonto hasta para ver la tele”. Esa frase lo marcó y fue un punta pie para escribir este libro. Su objetivo era mezclarse en los grupos de fanáticos, lo hizo, no le fue difícil lograrlo, “me acerqué para traficar influencias, ofrecerle una entrevista a cambio de su atención”. Otro método fue conquistar a su presa, como hizo con una fanática de Bandana.

En su investigación, encontró cientos de personas que comparten su mismo sentimiento, no es ajeno a lo que sienten los fanáticos, deja bien en claro que él también fue o es fanático de alguien del espectáculo o de la misma t.v. Sostiene con énfasis: “algún día teníamos que demostrar, nosotros, esta minoría a la que se margina por tener un ídolo, por hacerse adicto a una trama, que nos importa un carajo, entienden, este dedo que nos señala”.

Gorodischer asegura que los fans buscan “un fajo abultado, el reconocimiento social, la catarsis pública o el contacto directo con el famoso”, opina que mediante la televisión alcanzan su cometido y logran “ya no estar más del otro lado”. No dice si esto esta bien o mal, ni tiene una opinión crítica hacia los fanáticos que retrata. Más bien se entiende como una necesidad que tenia el autor de encontrar personas que comparten su misma patología y justificar estos sentimientos exponiendo la vida de otros fanáticos de la t.v parecidos a él.

Por Katherine Gallo - Mayo 2007